La Agencia Tributaria moderniza sus sistemas de pago: Bizum y tarjetas.

La Agencia Tributaria está dando un giro innovador hacia la digitalización de los procesos tributarios, poniendo énfasis en simplificar la vida de los contribuyentes. En un paso hacia la modernidad, la próxima Campaña de la Renta incluirá la posibilidad de abonar las declaraciones resultantes con Bizum, además de ampliar la aceptación de pagos mediante tarjeta bancaria.

Un sistema tributario que evoluciona con la tecnología


Con este avance, la AEAT busca adaptarse a los métodos de pago más comunes entre los ciudadanos, marcados por la inmediatez y la accesibilidad. Según los últimos datos del Banco de España, un significativo porcentaje de la población utiliza herramientas digitales como Bizum (36%) o tarjetas de crédito y débito (32%) para sus pagos recurrentes. Estas cifras, en constante crecimiento desde la pandemia, subrayan la necesidad de actualizar los mecanismos de recaudación fiscal.

El anuncio, realizado por Soledad Fernández, directora de la Agencia Tributaria, durante el XXXIV Congreso de Inspectores de Hacienda celebrado en Córdoba, no solo se centra en la declaración de la Renta. También contempla la implementación de Bizum en declaraciones periódicas menos masivas, como el IVA, para el primer trimestre de 2025. Este enfoque escalonado busca garantizar una transición eficiente y libre de complicaciones.

Colaboración con entidades no bancarias: un nuevo actor en escena.


Otra de las grandes novedades en la política tributaria es la autorización para que entidades de pago no bancarias gestionen el cobro de impuestos. Este hito, impulsado por la Ley 117/2024, permite que plataformas como Qonto, supervisadas por el Banco de España, colaboren directamente con Hacienda. Los contribuyentes podrán, por primera vez, saldar sus obligaciones fiscales sin recurrir a la banca tradicional, abriendo la puerta a nuevas opciones digitales.

Una reflexión sobre el camino hacia la modernización

Este movimiento hacia la digitalización no solo facilita el pago a los contribuyentes, sino que también refuerza la confianza en un sistema tributario ágil, accesible y adaptado a los tiempos actuales. En un mundo donde la inmediatez y la tecnología gobiernan el día a día, iniciativas como estas demuestran que la evolución fiscal es tan necesaria como inevitable.